ARGUIS - Circular - Pico Águila - Tiñas de Bonés - El Peiro - Crestas de Sarramiana - Gratal - Pico Calmas - 2 Agosto 2017
Toni - Andrés y Antonio
GALERÍA de FOTOS
Después de aparcar en la antigua hospedería de Arguis, junto a la presa, a las 5:24 h. comenzamos la marcha. El cielo está despejado, en contra de las previsiones, y la temperatura calurosa, 24º. El guardia que vigila las obras del nuevo túnel sale de su garita a nuestro paso, seguramente las luces de los frontales le habrán llamado la atención.
Nos ahorramos los primeros zigzag ascendiendo por los atajos. Cuando salimos de la zona de pinos ya vamos sudando, será un anticipo del día caluroso que nos espera. A esta hora no se oyen ni tan siquiera pájaros. Pasado el desvío a la fuente, cuando se gira a la derecha para seguir la ascensión en diagonal hasta el cruce con la senda de la Ermita de Ordás, apagamos los frontales. El crepúsculo es tan luminoso que hace innecesario gastar pilas.
Al llegar a la pista, sin entretenernos, giramos a la izda. para ascender al repetidor viejo. Han pasado 1:20 h. desde la salida, llevamos 5,107 km., lástima que el horizonte este cubierto de nubes y nos impidan ver el amanecer. Hacemos fotos de la cima e iniciamos el descenso por un recorrido que me encanta hacia mesón viejo. Lo hacemos al trote en algún tramo, lo que sorprende a un montañero que nos encontramos a mitad descenso.
Tomamos el desvío bien señalizado, casi enfrente del mesón, hacia la ermita de la Malena. Cuando salimos a la pista nos damos cuenta del agua que hace falta, el camino cuarteado en varios tramos y con polvo en otros pide precipitaciones tan necesarias como el agua de mayo.
Al llegar al desvío a la ermita una jabalina y sus tres jabatos abandonan corriendo, seguramente asustados por nuestra presencia, la balsa de agua existente debajo de la ermita, cruzan despavoridos delante de nosotros el pequeño prado. Nos da tiempo de fotografiarlos.
2:34 h. de ruta y 11,400 km. A la sombra de la ermita tomamos unas piezas de fruta y unos buenos chaparrazos de vino que todavía permanece fresco. Antes de partir decidimos visitar la imagen de María Auxiliadora situada en lo alto de un pino junto al Flumen. No nos lleva más de 5 minutos encontrarla, Andrés conocía su ubicación. Otro síntoma de la falta de agua, el rio está sucio, repleto de líquenes y muy enturbiado, ayudado también por el paso incesante de las vacas sueltas que pastan en los alrededores.
Caminamos por la pista de nuevo aprox. 1 km hasta tomar la senda que parte a la izda. hacía las Tiñas. Está marcado al principio y posteriormente la senda no ofrece ninguna duda hasta Arguis. Antes de cogerlo tenemos que espantar a unas vacas que nos miran con cara de pocos amigos, justo en el desvío. La ascensión es tendida y constante hasta poco antes de coronar, donde se empina considerablemente. Un pequeño prado en la cima, despejado de obstáculos, nos permite observar con detalle las vistas distintas que desde este punto nos depara Arguis, la presa con su hoy color turquesa , la sierra de las Calmas y al Gratal, nuestros próximos cercanos objetivos. Altura 1589 m., 3:19 h. desde la salida.
A nuestra dcha., al fondo, observamos una pequeña mallata, la señalamos y comentamos que si siguiéramos desde ese punto hacia el oeste podríamos encontrar una bajada directa hacia el Peiro, evitándonos tener que retroceder hasta Arguis otra vez. Esta senda era nueva para los tres, nos sorprende que gire a la dcha. hacia la mallata, pero lo hace llegando hasta ella, en este punto vuelve a girar 90º ya dirección Arguis. La senda muy limpia facilita bajar corriendo, lo que hacemos hasta las rayas. Paramos un par de minutos observando el desgraciado punto donde se precipitó el niño hace un par de veranos. En ese mismo lugar se lanzan tres buitres a volar, solo se han percatado de nuestra presencia cuando estábamos casi encima. Un pequeño pedestal de piedra con unas cruces de madera marcan el lugar, D.E.P.
4:14 h. y 18,475 km. llevamos cuando nos sentamos junto a la fuente de Arguis, es hora de realizar una parada más larga y aprovechar para almorzar. En la fuente nos refrescamos, yo incluso pongo la camiseta a secar, completamente sudada. Antes de partir tomamos café en el bar de la localidad. Muy bueno, además las acompañamos con unas rosquillas que generosamente ofrecen gratis para acompañarlo.
Casi media hora después abandonamos el pueblo dirección a El Peiro. En el camino que nos aproxima al comienzo de la senda el sol vuelve a calentar, aunque las nubes hacen intermitentemente acto de presencia y minimizan los efectos del calor. La ascensión, con paso corto pero sin parar hasta el final. Antes de llegar al collado nos encontramos con un par de parejas que ya descienden, han parado a descansar. Cuando hacemos cima llevamos 6:30h., y 27,093 km., en 50 minutos hemos alcanzado los 1575 m. de altitud.. Volvemos a comer algo de fruta y decidimos que el acercamiento al collado de Sarramiana lo haremos por la cresta desde el collado, observamos desde arriba una pequeña traza, no obstante la dirección es previsible. Así lo hacemos, antes de llegar al grao que nos acerca al otro lado de la cresta tenemos que apartar unos bojes que dificultan el paso, esto es lo más complicado, después la traza se sigue sin dificultad.
Al descender al collado, donde converge con la senda que sube del hayedo, paramos para limpiarnos calcetines y botas de piedras y espigas. Tan apenas cinco minutos. Hemos apurado las existencias de agua, no llevamos ni gota. Confiamos que la fuente a los pies del Gratal no esté seca.
8:01 h. y 32 km. de camino. Es una alivio encontrarla como siempre, el caño sale con fuerza y fresca, muy fresca. Calculo que cada uno nos bebemos mínimo 1,5 ls.. Llenamos las botellas y a por nuestro penúltimo objetivo. El Gratal nos espera.
31 minutos después estamos divisando la hoya desde lo alto. Una ligera brisa hacen más gratos los poco más de 5 minutos que estamos en la cima, 1558 m. Llevamos 33,257 km y 8:33 h. El descenso rápido, con cuidado para no pegarnos algún culetazo. Nueva parada en la fuente para reponer líquidos y reanudamos la marcha hacia las calmas.
Tomamos la pista que nos lleva por la izda. de las "agujas" y "pico de mediodía" a los prados por encima de Nueno y que nos acerca por un camino antiguo, solo transitado por bicis y montañeros, al pozo de hielo existente justo en el comienzo de la senda que marca el descenso hacia la localidad. Fotos y abriéndonos camino entre la hierba tomamos la senda, semioculta al inicio, para llegar a las calmas.
Cuando hacemos cima, 1.574 m., llevamos cerca de 38 km. Buscamos sin éxito la senda que nos llevaría justo al desagüe de la presa, después de perder una traza que parte del mojón, se adentra en una zona muy vestida erizones y bojes, decidimos volver por el mismo sitio. Bajamos a coger el camino y enseguida tomamos la senda a nuestra derecha que nos llevará en un descenso muy vertical hasta la pista que parte de la presa. La senda, muy limpia y bien marcada, sale varias veces a la pista, cruzándola a izda. o dcha. en las innumerables lazadas del trazado. Por supuesto, una buena parte de la bajada la hacemos al trote. Unas ligeras molestias en la rodilla de Andrés y en los pies de Toni nos obligan a parar y caminar , eso sí ligeros, hasta nuestro punto de inicio y final.
Al final:
Distancia total 42.71 Km
Distancia analizada 42.71 Km
Desn. de subida acumulado 2695.86 m
Desn. de bajada acumulado 2687.34 m
Altura máxima 1628.01 m
Altura mínima 973.65 m
Ratio de subida 15.15 %
Ratio de bajada 15.6 %
Tiempo total 10:58:20 h
Tiempo en movimiento 9:09:01 h
Tiempo parado 1:49:19 h
Velocidad media total 3.89 Km/h
Velocidad media en movimiento 4.67 Km/h
http://www.ibpindex.com/ibpindex/ibp_analisis_completo.php?REF=37108537727521&LAN=es&SMD=m&MOD=HKG
FOTOS de la Jornada
Fotos del intento del 21 de julio
Madrugada estilo Javierada, a las 4,30 partimos dirección San Nicolás de Bujaruelo.
Al salir de la localidad de Broto encontramos la calzada manchada de excrementos, nos hace pensar que en el recorrido hasta el refugio es fácil nos encontremos con el ganado que acercan a las zonas altas de montaña, ralentizándonos la llegada.
No nos equivocamos, pero al contrario que la semana pasada, nos las encontramos pasado el camping, en la zona ancha de la pista, además van en fila y por la parte izda.
Llegamos a las 6,14 h, cargamos mochilas y con el amanecer marítimo empezamos a caminar diez minutos más tarde. No hace falta frontal.
Cruzamos el puente romano del río Ara y comenzamos la constante ascensión hasta el puerto de Bujaruelo por el GR-10 (3 h. señala el indicador).
La senda amplia y bien marcada discurre entre pinos, bojes y hayas en alternos zigzag hasta el desvío al ibón de Bernatuara, a partir de aquí los árboles van desapareciendo dando paso a zona de pastos y pedreras. Un primer poste eléctrico de alta tensión nos llama la atención en una zona de tanta naturaleza y belleza paisajística como la que nos encontramos, pero por otra parte no nos sorprende por estar en el trazado pensado en la época franquista para unir España con Francia por carretera. Afortunadamente sólo se quedó en eso, un proyecto.
Antes de llegar a un pequeño collado, nos tenemos que apartar para dejar paso a vaca y toro, acompañados por un pequeño ternero, que descienden por la senda-pedrera con toda precaución posible. No tenemos la más mínima intención de entorpecer su paso.
Hace rato que nos hemos aliviado de la ropa de abrigo inicial, pese a que sube una ligera brisa desde el fondo del valle.
Seguimos a la dcha por encima del barranco en un tramo en diagonal con bastante piedra suelta que dificulta los pasos. Casi al final de la trazada, y después de un par de lazadas que sirven para superar una zona rocosa, llegamos a un falso llano que nos aproxima al barranco de Bujaruelo, que cruzamos para dejarlo a partir de aquí a ntra. dcha.
Un extenso Prado se abre entre las laderas de los gavietos/taillon, collado de Bujaruelo y Laderas de Lapazosa donde pastan un centenar de vacas. Nos abrimos paso entre ellas, que no se inmutan ante nuestra presencia, sólo algún ternerillo corre al lado de su progenitora, seguimos hacia el puerto de Bujaruelo, que ya se vislumbra al fondo, iluminado por los primeros rayos de sol.
Cuando llegamos arriba hemos hecho los primeros 5 km. (1:50 h. desde la salida), la ligera brisa se torna en un fuerte viento que invita a buscar abrigo detrás de unas rocas, ya en la parte francesa. Paramos a comer algo, mientras vamos observando el incesante paso de montañeros y caminantes que vienen del parking del col de Tentes (Francia ).
Tan apenas trece minutos reprendemos la marcha, próxima parada brecha de Rolando. Una señal nos indica la dirección hacia el refugio de Sarradets, cerrado por obras.
La senda que desde aquí discurre por debajo de nuestro objetivo (Taillón) y de los Gavietos, sigue en suave ascensión hasta la bifurcación al circo de Gavarnie y la cascada de la Brecha, donde después de cruzarla la inclinación de la pendiente nos hace resoplar. Vamos pasando gente y buscando alternativas para no molestar. Así llegamos al collado, desde donde tenemos una primera visión del refugio y de la "Gran cascada de Gavarnie".. Un grupo de franceses, que se recuperan del sobre-esfuerzo, nos hacen fotos, aprovechamos para preguntarles por la situación del refugio. En cinco minutos estamos en las vallas que impiden el acceso al mismo por las obras, bebemos agua de una goma improvisada como fuente para coger agua, realizamos fotos de la brecha que marca destacadamente en lo alto el centro de nuestra atención y nos preparamos para superar la fuerte pendiente que discurre por una marga que separa el nevero y la barranquera. A la dificultad del desnivel hay que añadir la cantidad de tierra y piedra suelta. Al final, un giro a la izda. nos deja en un descansillo de mole de piedra que nos permite realizar nuevas instantáneas de la brecha hacia arriba, del refugio al fondo y a ntra. izda de Gavarnie.
Un nevero con la traza bien marcada será ntro. penúltimo obstáculo hasta la brecha; el último al final, una fácil trepada que nos deja en el paso. Como sopla el aire y vamos empapados, buscamos a la dcha. un pequeño abrigo donde nos dé también el sol. Llevamos 3:38 h. y 9,144 km.Aprovechamos para echar un bocado en 10 minutos y disfrutar del excelente paisaje que nos deja esta vertiente, valle de Ordesa y monte Perdido incluidos.
La senda, bien marcada por hitos que en este caso se hacen innecesarios por la fuerte trazada y por lo intuitivo del destino, sigue por debajo de Punta Bazillaz (2976 m).
Así llegamos, pasando junto a un pequeño abrigo que puede servir de refugio (abrigo de Gaurier) a la falsa brecha y al "dedo", que pasamos por la cara norte. Desde aquí observamos varios grupos que ya descienden, han madrugado más que nosotros, .... o no si vienen del parking francés; nos cruzamos en la ascensión.
Son las 11 h. cuando hacemos cima, casi 11 km. recorridos -10,87 km.- (4:35 h. desde la salida), no estamos solos, dos parejas de franceses se resguardan de la brisa fría en el pedestal de la cima y en un vivag.
Nos ponemos ropa de abrigo, vamos sudados y queremos evitar un constipado, echamos un bocado y le damos un par de apretones a la bota vino, que apetece para coger calor.
Las parejas de franceses se van, pero aprovechamos la llegada de otra para hacernos la foto juntos. Comentamos con ellos los nombres de los picos que no identificamos por la distinta orientación que marca nuestra posición. Qué bien se ve Guara, Tozal, Cubilars, Cabezo, poco Ballemona, Fragineto, y a nuestro alrededor destacan Vignemale y su glaciar, distinguimos el Midi Osso, Los Infiernos y Argualas y cia., y al este Monte Perdido, sin rastro de nieve, Cilindro, Marboré y Escaleras. No nos cansamos de girar a ntro. alrededor buscando imágenes.
Permanecemos en la cima 51 minutos, vamos muy bien de tiempo, pero es hora de bajar, nos volvemos a cruzar con gente que sube, pero sobrepasado el dedo tenemos que dejar paso a un grupo de aprox. 25 catalanes que ascienden con cara de asombro e intuimos que con poca experiencia montañera. Lo hacemos al trote, así que pronto nos encontramos de nuevo en la brecha. Muy concurrida, tanto subiendo como bajando, nos obligan a buscar una alternativa para el destrepe más incómoda pero sin gente.
La nieve del glaciar "de la Breche" que hemos hoyado al subir está ahora tan primavera que nos permitimos el lujo de correr. Sorteando a grupos enseguida pasamos el refugio y llegamos al collado de Sarradets, aquí esperamos a Carlos que se ha quedado un poco rezagado.
Descendemos este siguiente tramo más empinado con precaución hasta llegar a la pequeña cascada que forma el glaciar del Taillón. Una vez cruzado, la senda desciende en diagonal y muy suavemente hasta el puerto de Bujaruelo, lo aprovechamos para incrementar nuestro ritmo y seguir trotando. Antes de llegar al puerto esperamos nuevamente a Carlos en las correntías que forma el glaciar de los gavietos. Nos da tiempo, además de refrescarnos, para descalzarnos y oxigenar los pies.
El descenso a las planas de Lapazosa y Pinarroi, donde pastaban las vacas al subir y ahora pacen, lo seguimos haciendo al trote . Realizamos una nueva parada en el llano para esperar. La brisa que mitigaba la fuerza del sol ha desaparecido, ahora ya sentimos el calor de lleno.
Dejamos la zona de pastos con sus vacas, cruzamos el barranco y, ya de nuevo en la zona de senda pedregosa, seguimos alternando trote y rápido caminar. Tenemos prisa por buscar la zona de sombra que proporcionan los pinos y bojes cuando la senda discurre paralela al barranco Sandaruelo.
La traza no ofrece duda, así que dejamos a Carlos que baje a su ritmo, lo esperaremos en Bujaruelo.
Bajando este último tramo adelanto a un viejo amigo de Zaragoza, también llamado Carlos, que viene de pernoctar en Monte Perdido. Los dos llegarán casi juntos media hora después. Lo acercaremos a Torla donde tiene su coche.
Unas cervezas y refrescos, junto a unas croquetas de la casa, y retorno a Huesca.
Estadísticas de la ruta:
Distancia total 21 Km
Desn. de subida acumulado 2100.62 m
Desn. de bajada acumulado 2106.29 m
Altura máxima 3148.74 m Altura mínima 1332.01 m
Ratio de subida 20.4 % Tiempo total 8:04:48 h
Tiempo en movimiento 6:18:34 h
Tiempo parado 1:46:14 h
Velocidad media total 2.6 Km/h
Velocidad media en movimiento 3.33 Km/h
Velocidad máxima sostenida 10.32 Km/h
http://www.ibpindex.com/ibpindex/ibp_analisis_completo.php?REF=37104138095315&LAN=es&SMD=m
Son las 18,10 h., con un ligero retraso partimos 25 Javieres desde Salesianos distribuidos en 6 coches hacía el Valle de Nocito, posteriormente, sobre las 19,30, lo harán Nino, Alfredo y Josico y media hora más tarde Cru y un amigo de Zaragoza, José Luís Piñeiro.
Más o menos juntos llegamos al parking de Used, aprox. a las 19,30 h. comenzamos la ascensión. Carlos Abadía se pone al frente. Me quedo esperando a que preparen mochilas a los últimos que han llegado, David, Sonia, Sandra y M. Carmen, e ir cerrando al grupo.
El grupo primero al llegar al "abrevadero" donde si bifurca la senda sigue el camino tradicional, a la dcha., nosotros decidimos avanzar por la izda. siguiendo el camino reabierto hace dos/tres años y que se dirige también a los llanos de cupierlo. Al ser este un poco más directo que el anterior nos permite llegar al punto donde enlaza con la pista un poco antes que al resto, desde aquí caminamos todos juntos hasta Fenales. Nos llaman la atención las trampas que han colocado a lo largo de la pista para control de moscas, mosquitos y todo tipo de insectos.
Me quedo con Carlos y Goyo cerrando el grupo. A Goyo se le hace pesada la ascensión, realizamos alguna paradiña para que recupere, tiene amagos de subirse los gemelos. Un poco antes de llegar al desvío a Bentué le dejo el walkie a Carlos y avanzo para intentar llegar con el grupo al refugio.
Después de cebar el sifón aprovechamos todos para refrescarnos y reponer las botellas. Descansamos unos minutos y reanudamos la marcha sin esperar la llegada de Carlos y Goyo, les comunicamos por el walkie nuestra intención. No podemos entretenernos si queremos llegar a nuestros "aposentos" con los últimos rayos de sol.
Comienza el primer tramo duro, bien conocido por todos. China Chano, esta es la filosofía. Andrés y los jóvenes encabezan el grupo, y lo cerramos M.Carmen, Pili y yo, aunque ligeramente por detrás de nosotros vienen Chema, Oscar y Manolo. Nosotros vamos subiendo despacio....pero sin pausa.
Al llegar al raso del "gofre" escuchamos a la cabezo del grupo que comienza el segundo tramo empinado, por detrás seguimos escuchando a los rezagados. Unos segundos de respiro y continuamos. Un poco antes de llegar a nuestra CRUZ nos adelantan Chema, Manolo y Oscar, no indican que por detrás ya se oyen las voces de Nino, Alfredo y Josico.
En la ascensión se nos quedan grabadas las bonitas imágenes del ocaso, los últimos rayos de un sol sin apenas ya fuerza iluminan la Cruz. El cielo estrellado y despejado, junto con los últimos destellos del sol, hacen innecesario el uso de luz artificial. Así llegaremos hasta el collado de Ballemona.
El grupo ya ha tomado posiciones, situándose a pocos metros del collado, vertiente sur. Otra parte del grupo junto conmigo decidimos acampar mas cerca de la cima buscando una posición más horizontal, evitando deslizarnos cuando nos introduzcamos en los sacos. Las mochilas harán de paravientos. Corre una ligera brisa, no es fría pero molesta lo suficiente como para ponernos ropa de abrigo. Estando en el proceso de colocar los sacos llegan Nino, Afredo y Josico.
Esparcidos en una veintena de metros e iluminados por los frontales ante la ausencia de la luna, comenzamos a cenar. Como siempre compartimos todo, especialmente las tortillas, muy buena Susana. Antes de terminar y a tiempo de compartir llega Carlos, nos confirma lo que ya nos habían anticipado Nino, se queda Goyo en el raso a cenar y a dormir, sin intención de ascender, el cansancio y las molestias en los gemelos han podido con su voluntad. Carlos cena con nosotros y se baja a dormir con él, le acompaña Nino durante una buena parte del trayecto de bajada. Carlos subirá de madrugada para ascender con nosotros al Tozal.
Casi al mismo tiempo que llegan Cru y Jose Luis, Andrés, Luichi y C. Monclús se suben al Tozal. Cuando estos descienden, un segundo grupo, Cru, Jose Luis, Sandra, Angel y servidor, nos disponemos a hacer lo mismo, la noche es larga, se va a dormir poco y subiendo y bajando se hará bastante más corta. Se nos une nuevamente Luichi, la experiencia arriba ha sido tan positiva que decide repetir.
La noche es única para disfrutar del firmamento y del espectáculo que nos brindan las estrellas, sin obstáculos lumínicos ni nubes podemos observar con precisión las constelaciones. Cru nos va indicando la posición y las distintas formaciones, también los planetas se hacen muy visibles y nos sorprende la claridad y luminosidad de la Vía Láctea. No apetece para nada descender, todo lo contrario, la noche invita a tumbarse y recorrer con la vista el cielo admirando el tintineo de las estrellas y permanecer atentos a la aparición de las estrellas fugaces, aprovechando para soñar y pedir deseos. No hace falta volar, sino fijarnos en el horizonte para descubrir las poblaciones cercanas o lejanas que sus luces delatan, así vemos Laguarta, Sabiñanigo, el resplandor de Jaca detrás de Peña Oroel, incluso Pamplona, todos los pueblos de la Hoya con la capital y Zuera y Zaragoza al sur. Cru dice que incluso las torres del Pilar.
Cuando descendemos procuramos no hacer ruido, todos, duerman o no, están en los sacos bien tapados, nosotros lo hacemos con discreción para no molestar. Estreno, junto con Andrés y Alfredo, el saco del Kilimanjaro. Demasiado para esta altura y temperatura (sobre 10º), tengo calor y tengo que quitarme ropa. Por la mañana, algunos me dirán han pasado en algún momento frio, especialmente al filo de las 3,30 h que se levantó un fuerte aire, afortunadamente pronto tornó de nuevo a ligera brisa.
Ligeros ronquidos, casi silbidos, interrumpen el silencio de la noche, no tan fuertes como para ser un inconveniente al conciliar el sueño. Permanezco un buen rato observando las estrellas hasta que me puede una mezcla de sueño y cansancio, aparentemente todos duermen.
A las 5 h., cuando mejor dormía, la voz de Carlos Abadía que actúa como un buen despertador nos va levantando a todos. Vamos recogiendo sacos y nuevamente compartimos café, todavía caliente, y pastas.
Recogemos el chiringuito, dejamos todas las mochilas apiladas, salvo Josico y M. Carmen que suben con las suyas, y comenzamos la ascensión al Tozal todos juntos, salvo Cru y Jose Luis que aún permanecerán un rato más en el "campo base".
La hoya amanece con banco de niebla, ocultando a Huesca bajo un manto blanco que nos impedirá verla durante todo el tiempo que permanecemos en el Tozal. A medida que vamos ganando más altura los distintos crepúsculos matutinos nos van iluminando, primero, como dice Cru, el astronómico, iluminando solamente la silueta del horizonte, después el naútico, que va ocultando la visión de las estrellas, impidiéndonos observarlas y solo dejándonos distinguir a ciertos planetas, y después el civil, que es el que nos interesa y esperaremos con expectación. Tenemos tiempo, son poco más de las 6 h. cuando estamos arriba, pero inevitablemente la vista se pierde en innumerables ocasiones hacia el punto más iluminado del oeste de los pirineos, por donde amanecerá (crepúsculo civil).
La espera no se hace larga, todo lo contrario, entre café, foto y foto, y más fotos, llega el momento deseado, son las 6,38 h. cuando empieza a emerger con un naranja intenso y deslumbrante. Es un momento mágico y real. No hay palabras, todos con la cámara en mano no queremos dejar de inmortalizar este momento tan sorprendente como repetitivo. Los amaneceres marítimos son también únicos pero estos para mí son especiales. Visto y no visto, un poco más de un minuto han sido suficientes para reflejar en nosotros tanta expectación.
Últimas fotos, instantánea de grupo para la foto del Diario y comenzamos el descenso. Antes otra pequeña sorpresa al observar la proyección del pedestal en el horizonte, parece que la sombra de Guara quiera señalar la posición del hermano "Moncayo", oculto esta vez por la neblina matutina.
Recogemos mochilas y reanudamos descenso hacia la CRUZ, siguiente parada. Nos aseguramos que está bien sujeta e intacta, colocamos unas piedras en la base, como queremos que sea tradición, y a Fenales. Cru y Jose Luis se adelantan, bajan al trote, tienen prisa y no se quedan a almorzar.
Nos reagrupamos en el refugio e iniciamos juntos la última parte del descenso. Son las 9,30 h. cuando llegamos las últimas unidades al parking. La mayoría cambio de calzado y ropa seca, tomamos unas cervezas y refrescos, que han aguantado fríos en las neveras del coche, y arrancamos a San Urbez.
En el Santuario nos esperan M.Ángel Callén, Ana y Tino, bonita sorpresa, y M. Carmen, preparándonos longaniza y huevos fritos. Hacemos fila ordenada para llenar el plato y tomamos sitio en la excelente ubicación en el patio. Muchas gracias a la Cofradía de San Urbez y especialmente a Álvaro por dejarnos las llaves. Hago de anfitrión para unos franceses y una pareja de montañeros oscenses para enseñarles la iglesia y estancias.
Después del postre, sandía, trenza y una exquisita tarta realizada con mucho mimo por Ana, dejamos todo en perfecto estado de revista y, mal que nos pese, es hora de retornar a Huesca.
NOCTURNA para el recuerdo. Muchas gracias a todos.
FOTOS
Un poco más tarde de lo habitual, por un compromiso personal, hace que salgamos de Huesca dirección a Sallent a las 8,45 h. Anuncian calor y deberíamos haber madrugado más.
Son aprox. las 10 h. cuando llegamos a nuestro punto de partida, el embalse de la Sarra. Diez minutos después comenzamos la caminada cruzando el rio Aguas Limpias por el puente de las Faxas y seguimos el GR-11 dirección a Respomuso. Unos carteles informativos indican la ruta a seguir.
El camino es muy llevadero al comienzo, dejaremos, antes de cruzar el barranco de la Soba y su cascada, una zona recreativa a nuestra dcha. y un desvío a nuestra izda., casi inapreciable, que asciende a la zona de la cara Norte de Foratata.
Tomamos unas fotos en el cruce del barranco Negro, sorprende por la cantidad de agua que todavía lleva y por la tala natural de árboles que algún alud ha realizado esta primavera. Unos metros más arriba y encontramos el desvío, también a nuestra izda., que indica "pico Arriel" (No ibones de los Arrieles) y que tomamos para dirigirnos a ntro. primer destino. La ascensión ya es otra cosa, ya va en serio, tenemos que disminuir la intensidad de los pasos para no ahogarnos con el pronunciado desnivel, constante hasta los prados de la Soba (1900 m.). La senda trascurre por un pequeño hayedo , en varias lazadas nos aproxima a la derecha del barranco. Ascendiendo por su cauce llegaremos al casi llano donde convergen tres barrancos, Del Gamo a ntra. Izda., laderas de la Soba, casi enfrente, y de la Soba a ntra. dcha. Nos sorprende la cantidad de hierba y su altura, alimento seguro para las vacas en este verano, aunque tenemos dudas por donde subirán a los animales a pastar, habrá que preguntarlo. Seguiremos por el cauce de este último, alternando izda. y dcha., hasta prácticamente su cabecera, desviándonos a la izda. y continuando por la senda que en un continuado y pronunciado desnivel nos acercará hasta el collado de la Soba.
A mitad ladera paramos a almorzar, son las 12 h. Desde esta altura, 2256 m., tenemos unas excelentes vistas de los prados cubiertos de verdín, de la Sarra y del circo que forma la Sierra de Soqués, a nuestra espalda podemos contemplar la cima del Arriel, dominador del entorno. Observamos, entre bocado y bocado, a varios grupos de montañeros que desde el collado de los Arrieles se dirigen a ambas cimas, han sido más madrugadores.
Quince minutos han sido suficientes, reanudamos la marcha con las camisas empapadas de sudor, el calor que ya aprieta y el fuerte desnivel han sido buenos aliados para conseguirlo. Seguimos alternando fuertes subidas con moderadas trazas en diagonal que nos ayudan a superar el barranco en la parte más alta.
Poco antes de coronar el collado de la Soba nos desviamos a la dcha. dirección a la base de los Arrieles. Un par de neveros nos esperan en este tramo que superamos sin dificultad, el primero por arriba y el segundo por la base. Ya damos por hecho que hoy no utilizaremos los crampones y piolet que por seguridad llevamos.
Son las 13,05 h. cuando pisamos el collado (2.605 m.). Aprovechamos la presencia de un montañero inglés para que nos tire un par de fotos con el barranco ya superado de fondo. Desde este punto tan apenas 200 m. nos separan del gran Arriel. Un primer tramo pedregoso que vamos sorteando en varias lazadas nos acercan al tramo de inevitable trepada, aprox. los últimos 100 m. que vamos superando con la ayuda de las manos, afortunadamente hay buenos agarres y la piedra es firme. No hay un camino único, así que cada uno subimos por el que consideramos más accesible, yo lo hago buscando la zona que proporciona menos verticalidad y que me parece más segura.
Hacemos cima a las 13,20 h. En la ascensión de este último tramo nos hemos cruzado con 3 parejas que ya bajaban, y compartimos cima con otras dos parejas de montañeros de Barbastro y Teruel que han ascendido juntos. Fotos y a disfrutar de las excelentes vistas que nos proporciona el puntal en un día tan despejado. Haría falta una página entera para enumerar los picos que identificamos y los que no por los cuatro costados, así como ibones y valles, pero nos quedamos con los más cercanos y sorprendentes, Palas y Balaitus
Estamos 35 minutos que pasan sin enterarnos, el aire que soplaba en el collado ha desaparecido en la cima, haciendo de nuestra estancia perfecta. Ayudamos a los otros compañeros a colocar una bandera de Aragón en el mojón y comenzamos el descenso detrás de ellos. Estos se escoran a la dcha. y nosotros lo hacemos un poco más a la izda , circunstancia que aprovechamos para adelantarlos, van más lentos. Con todas las precauciones necesarias , asegurando bien los pasos y arrastrando el trasero en varias ocasiones llegamos de nuevo a la zona de cantos suelto, aquí ya desaparece la sensación de verticalidad y podemos descender hasta el collado más deprisa.
En el collado tenemos que esperar a los montañeros de Barbastro para recuperar mi gorra, perdida en el descenso. Mientras llegan deliberamos si subimos al pequeño Arriel o lo soslayamos dando preferencia a la vuelta circular por Francia. Nos decantamos por la vuelta completa, el día sigue muy despejado y llevamos buena hora (14,10 h), disponemos de bastante tiempo para completarla con seguridad antes del ocaso.
Comenzamos el descenso hasta el collado de la Soba al trote. En un momento estamos pateando la parte francesa por una senda marcada con hitos, atravesamos un pequeño nevero sin dificultad y seguimos dirección al Ibón de Arrious. Lo bordeamos por la cara oeste hasta el desagüe, donde la senda se cruza con la que viene del parking francés del "caillou de Soques". Ésta, Doscientos metros más abajo, en el collado, sigue al refugio e ibón de Artouste. Nosotros seguimos la senda a nuestra dcha. hacia el paso de Orteig. Antes hemos inmortalizado el ibón en nuestras cámaras y observado desde la distancia en un pequeño mirador tanto el ibón de Artouste como el aéreo paso.
Un grupo de franceses y una familia española que va a pernoctar en el refugio de Arriemolit que nos habían tomado la delantera en la estrecha senda, nos dejan adelantarlos. El paso no ofrece más dificultad que la sensación de profundidad, una caída sería incontable, pero las cadenas bien colocadas y la ausencia de nieve garantizan una buena seguridad, aún así hay que sujetarse bien.
Una vez superado observamos de nuevo el ibón de Artouste y la senda que en constantes y pronunciadas lazadas asciende hasta nuestro segundo objetivo, Arriemolit. Utilizando esta vía hemos evitado los 250 m. de descenso y ascenso de un ibón a otro. Seguimos ascendiendo un poco más hasta que tenemos a la vista Ibón y refugio, hasta este momento había alguna pequeña duda de habernos equivocado de refugio. Un pequeño descenso de 50 m. nos acerca a Arriemolit, a donde llegamos a las 15.25 h.
Tenemos suerte, solo quedan 2 cervezas que compartimos con ansiedad, como si de un elixir se tratase. Han agotado existencias, el buen tiempo ha precipitado el número de visitantes y hasta el próximo día 11 no les llega de nuevo el helicóptero con provisiones. A 3 € cada lata, no nos parece caro por lo apartado e idílico lugar, hubiésemos pagado lo que hiciese falta, llevábamos tiempo pesando en ellas. Veinte minutos nos dan hasta para tomar el sol. Mientras chapurreamos con un holandés que está acompañado por un inglés, aparecen el grupo de españoles y franceses. Hacemos una seria de tres fotos con el fondo del refugio acompañados por la encargada del mismo, una chica bastante amable....y guapa.
A pocos metros del refugio, reiniciada la marcha, unas marmotas chillonas alertan a sus congéneres de nuestra presencia, aparecen entre las moles de piedra cercanas al ibón, cerca de nuestros pasos, aún tenemos tiempo de fotografiar a un pequeño ejemplar que permanece inmóvil por un momento en lo alto de una roca.
275 m., con una pendiente media del 30% y unos pequeños neveros, los últimos que veremos de cerca, que cruzamos y bordeamos, nos separan del collado de Arriemolit ó collado de la Campana. Este separa el Arriel a ntra. dcha. y al Palas a ntra. izda. e ibones de los Arrieles y el refugio con su ibón que hemos dejado atrás, al fondo. Una breve parada para tomar aire y observar Palas y el majestuoso Balaitus con su vía principal de ascenso, la gran diagonal, debajo observamos el primer ibón de los Arrieles.
Comenzamos el descenso por una senda bien trazada con continuos zig-zag, así llegamos a pocos metros del ibón, atravesamos una pequeña zona herbácea y seguidamente tenemos que sortear unos enormes bloques de granito que nos acercan a una nueva zona de pastos. Superado el primer ibón vamos avanzando casi prácticamente en horizontal, tan apenas en unos minutos llegamos al último, donde se une a la izda. con la senda que viene de Respomuso. Son las 5 de la tarde, decidimos parar unos minutos para descansar y comer algo, vamos bien de tiempo y apetece tumbarse y refrescarse, tanto por fuera como por dentro.
Veinte minutos más tarde, que saben a poco, reanudamos la marcha por el fuerte descenso que se inicia en el barranco de los Arrieles. Perdemos la trama inicial y comenzamos el descenso un poco más abajo de lo aconsejable, lo que nos obliga a cruzar la ladera orientándonos hacia la dcha. para recuperar la senda original. Una vez alcanzada seguimos la senda, que no ofrece confusión, por estar bien pisada hasta situarnos de nuevo en el cauce del barranco. Después de cruzarlo tenemos que ascender unos cuantos metros para después de volver a superar una zona de cantos de piedra adentrarnos en la zona boscosa. Sigue desde aquí el fuerte descenso hasta converger con el GR-11 en la zona llamada "plano Cheto", camino paralelo a la cascada más alta del Aguas Limpias.
Ya de vuelta, cruzamos de nuevo el barranco de los Arrieles poco antes de que desagüe en el rio; observamos su cascada y continuamos hacia la Sarra, siempre siguiendo el cauce del Aguas Limpias, impresionante en algunos tramos por lo embarrancado y por la profundidad del mismo. Caminamos protegidos del sol por la sombra que proporcionan bojes, pinos y los sorprendentes hayedos de ejemplares centenarios y con formas originales.
Dejamos atrás el paso del Onso y el desvío, esta vez a ntra. dcha., al pico Arriel. Son las 19 h., casi en punto, cuando llegamos al parking. Cambio de ropa y calzado y rápidamente al bar de la Sarra a tomarnos unas buenas cervezas y refrescos.
Han sido 23.32 km con 2216 m. D+. Tiempos: 6:49 h. en mvto.; paradas 1:59h.; Total 8:48 h. Vuelta circular y ascensión muy recomendables, eso sí para gente preparada y sin aversión al vértigo.
FOTOS de la Romería.
4,30 H. Salesianos. Mañana agradable como ya viene siendo habitual en estos últimos días, cielo encapotado que, nada más arrancar, arroja una ligera lluvia que casi se agradable para refrescar el ambiente sofocante que arrastramos desde hace un par de semanas.
22 Javieres en 5 coches, partimos uno detrás de otro hacia la Pardina de Orlato, punto de salida de la romería de este año. Bajando el puerto de la Manzaneda, dirección Belsué, se atisba el inminente amanecer, la silueta marcada de la Sierra de Gabardiella lo confirma.
Aparcamos, cargamos mochilas, y con el mugido de las vacas que pacen cerca, seguramente quejándose de nuestra madrugadora presencia, iniciamos la marcha pasadas por poco las 5,30 h. hacia el ruinoso Mesón de Sescún o de Santa Eulalia.
La luz de los frontales nos acompañan en los primeros momentos, tan apenas serán necesarios durante 20 minutos. Las gotas de lluvia que nos han acompañado intermitentemente en el coche, vuelven a caer, no es preciso paraguas, además no los llevamos, salvo Víctor, que lo abre, más por darle uso que por la necesidad. Pese a todo, la ausencia de brisa, el calor acumulado en la tierra y especialmente en los abrigos de las barranqueras, junto con el esfuerzo de caminar, vamos ligero, nos obligan a parar y quitarnos una capa de abrigo.
China chano, todos juntos vamos avanzando pasando las barranqueras secas que atraviesa el camino, primero barranco palomar y después las pequeñas barranqueras (tres) que alimentan a Barranco Fondo. El terreno seco, incluso en las vertiente norte, pide un buen chaparrón.
Son las 7,30 h. cuando nos cruzamos con la senda "Nocito-Ciano". Los compañeros que se han decantado por la ruta "B" (Víctor, Nino, Tomás, Iván, M.Ángel Azpiroz, Ana Palacín, Josico y José Antonio), después de acompañarnos hasta el collado Cuello Salillas, se volverán para tomarla dirección Nocito. Ésta cruza barranco fondo y después de un pequeño collado donde encontramos un dolmen, que no recuerdo haya sido bautizado, se dirige a Barranco Palomar, para desde aquí converger, casi en diagonal, con el cauce del Guatizalema. Desde los 1174 m. de Orlato, salvo el pequeño ascenso hasta los 1095 m. de Cuello Salillas, el camino es descendente hasta Nocito, 930 m., eso sí, desde aquí tendremos que ascender hasta los 1067 m. de altitud del Santuario, siguiendo la marca del viejo conocido GR-1. Este grupo almorzará en una sombra a la orilla del rio, poco después de atravesar por encima de media docena de piedras bien dispuestas el barranco de cagicar. A las 11,15 h., sin prisas, pero sin pausa, llegan como avanzadilla a San Urbez.
El resto, Cru, Andrés, Alex, Lolo, Raúl, Pablo Oria, Héctor, Ana Burgasé y José Antonio, M. Dolores, Cristina, Carlos Monclús, Toni y servidor, seguiremos hasta el mesón, ya con la decisión tomada de soslayar, nuevamente (*), la visita a la ermita de Sescún, y continuar el descenso hasta la orilla del rio para volver siguiendo su curso hasta Nocito.
(*)En mi caso es la tercera vez. Tengo cita pendiente.
Abandonamos senda y pista y continuamos por lo que parece una media traza muy vestida de carrasca y matorral, nos abrimos caminos teniendo cuidado con los zarzales hasta unos bancales que fueron de cultivo hasta 50/60 años atrás. Los atravesamos para cruzar el pequeño barranco que forma la surgencia fuente del mesón y comanzamos a ascender el Tozal de Salillas por la cara sur, intentando buscar un grao que nos permita descender hasta la caseta de Matosa primero y al corral de vallés después, puntos de fácil accesos siguiendo el curso de barranco matosa hasta el Guatizalema. Llegamos hasta la parte más alta de la pronunciada y precipitada raya que nos separa de nuestro objetivo sin encontrar un paso donde descender con plena seguridad, así que decidimos olvidarnos de nuestro deseo de refrescarnos en el rio y volvemos sobre nuestros pasos, antes lo intentaremos sin éxito buscando de nuevo un paso por los bancales de cultivo junto al barranco "salado". El terreno cubierto de bojes, pinos, carrascas y zarzales no nos dejan vislumbrar paso alguno, así que, dada la hora, decidimos parar cinco minutos a echar un bocado ligero y volver rápido por barranco fondo al igual que nuestros compañeros. Todos tenemos especial interés por llegar a todos los actos programados con motivo del 50 aniversario de fundación de la Cofradía de San Urbez.
Tramos corriendo, tramos andando, iniciamos el retorno. Todo perfecto salvo el tropezón de M. Dolores, no puede evitar la caída que le origina magulladuras en el brazo y un fuerte golpe en rodilla izda y posible fisura en alguna costilla. Es fuerte como un roble y después de unos momentos de descanso seguimos la marcha, ya caminando. Estamos a tan sólo dos km. de Nocito y son las 11 h.
Cada uno a nuestro ritmo, pero lo suficientemente agrupados, dejamos Nocito para dirigirnos por el camino del GR-1 hasta San Urbez, ya no hace falta correr porque tenemos la garantía de llegar en hora.
En la entrada al Santuario nos espera Cru, que ha subido el primero del segundo grupo junto con los chavales, y el equipo de intendencia, Felipe, Sonia, M. Carmen y Merche, que han llegado en coche sobre las 10 h. para tomar posesión de nuestro sitio y preparar comida y refrescos bien frescos. Antes de los actos nos da tiempo de asearnos y reponer líquidos.
Un grupo de Javieres sujeta la bandera de San Urbez en el trascurso de la procesión, ondeándola al paso de la comitiva, cruces de los distintos pueblos que acudían al Santuario de rogativa, y las reliquias del Santo. Masivamente acudimos a la celebración de la misa ocupando distintos lugares debido a la altísima afluencia de simpatizantes de San Urbez.
Después de la celebración no nos privamos de un buen vermut mientras esperamos con muchísimas ganas el excelente arroz de verduras que nos ha preparado nuestro chef Felipe. El que quiere repite, por hambre o porque el arroz lo requiere. De postre sandia y un también buenísimo brownie que nos ha hecho con mucho cariño Ana, perfecto maridaje con el cava, todavía en temperatura, que nos ha traído Carlos Monclús. No se puede pedir más, lástima que el café se haya desparramado en el transporte desde Huesca. En la comida nos han acompañado la familia Betés (Luichi, Elena y Jairo). Recibimos la visita de nuestra querida Olga y de Guillermo Palacín, Alcalde de Nueno.
Para terminar la jornada, Cru, Lolo, Raúl, Héctor, Toni, Cristina y yo, decidimos realizar, como ya viene siendo tradicional si el tiempo lo permite, el descenso del barranco la Carruaca, el resto se quedan en el Santuario para disfrutar de la sobremesa y de la Ronda de Boltaña, que tocará como colofón a los actos.
Ya a punto de iniciar el barranco, un problema con las llaves, se cierra mi coche con ellas dentro después de dejar la ropa seca para cambiarnos al finalizar el recorrido, hace que tenga que volver al Santuario con el coche de Cristina para coger el segundo juego de llaves. Entre ir y volver agoto mi tiempo, pero llego justo en el momento que terminan el trayecto. Menos mal, porque algunos salen tiritando, la temperatura es buena pero las nubes livianas ocultan los rayos de sol.
Excelente jornada, mejor compañía......Gracias a todos de nuevo.