Reposición de la Cruz en Guara

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LA CRUZ -  14-01-2017

Llega el día, El interés y expectación  del grupo de Javieres ha ido aumentado a medida que llegaba la fecha. Al final el grupo lo componemos 28 intrépidos que hemos desafiado la gélida mañana para reinstalar de nuevo nuestra CRUZ en su sitio. Hubiésemos sido más si la gripe nos hubiese respetado a todos, aún así somos varios los que subimos con el pañuelo en la mano.
Un mes antes se realizaron trabajos de campo en el pedestal para facilitar el trabajo en la colocación y no perder excesivo tiempo en el anclaje "definitivo". Excelente trabajo el realizado ese día, sin esta labor hubiese sido imposible terminar el trabajo hoy, por el tiempo y por las bajas temperaturas.
En seis coches partíamos a las 7 h. desde Salesianos hacia Santa Cilia de Panzano, lugar elegido en esta ocasión para evitar los "pacos" de la crta. de Nocito y los tramos helados que hubiésemos encontrado en el acceso desde Fenales.
Atravesamos la pedanía de Santa Cilia para dirigirnos, una vez termina el tramo cementado, por una pista que nos lleva al parking situado a poco más de 1 km. de la localidad, justo donde comienza la pista de ascenso, bien señalizada por carteles que marcan la ruta y desniveles.
Después de un reparto equitativo entre todos de la carga, mortero y agua principalmente, a las 8 h., iluminados por una hermosa luna llena que nos anuncia con su claridad la fría mañana, iniciamos la marcha muy bien abrigados. Nos acompaña en los primeros tramos de la ascensión hasta desaparecer definitivamente en nuestra primera parada.
Un primer tramo especialmente duro, posiblemente el peor, primeo por la inclinación de la pista, que no engaña, y por lo que cuesta mover las articulaciones, entumecidas al principio todavía más por las bajas temperaturas.
8,45 h. Desvio a la Virgen de Arraro. Realizamos una pequeña parada para reagruparnos y quitarnos alguna capa de las muchas que llevamos superpuestas, eso sí, gorro, braga y guantes no sobran, todo lo contrario.
Son un par de minutos de descanso que aprovechamos para tirar las primeras fotos. Seguimos. enseguida abandonamos la pista, malísima, llena de piedras que dificultan nuestros pasos como si de una pedrera se tratara, para adentrarnos, afortunadamente,  en una senda mucho más amena que zigzageando entre carrascas, pinos, bojes y matorrales nos llevará hasta los llanos de Ballemona.
En nuestra ascensión observamos el aire que sopla con fuerza en la cima de Cubillas barriendo las nubes que ascienden desde la cara norte, azotándonos también a nosotros en las ocasiones que abandonamos las zonas de abrigo. Inconstante pero helador nos obliga a subir cremalleras del térmico hasta pellizcarnos el garganchón y cubrirnos hasta las orejas.
En la fuente y pozos de "as pauletas", en una posición ligeramente al abrigo y al sol, realizamos la segunda parada, esta vez a llenar nuestra despensa, es hora de almorzar, son las 9,45 h. Observo con atención, mientras comen, las caras encarnadas por el frio y las narices rojas, que en algún caso, dejan escapar una moquita fluida e inconsciente. Después de dar cuenta de las viandas, unos más otros menos, ninguno decimos que no al café y té calientes, amerado, como no podía ser de otra manera con unas gotas necesarias de J.B. y un buen orujo amarillo que nos ayuda a desequilibrar la temperatura interior y exterior.
Con ganas renovadas reanudamos la marcha. Enseguida llegamos al cruce de Used, desvío que nos acercaría a este pueblo abandonado después de superar el collado de Cubilars (Cubillas o de Los Buitres)por los llanos de cupierlo. A partir de este punto el paisaje que vamos dejando a nuestra espalda nos sorprende gratamente, invitándonos a tirar de máquina de fotos y de móvil, desafiando el frio que sentimos en los dedos al desenfundar la mano del guante.
La rosada, helada por la brisa gélida del norte, ha cubierta de escarcha a pinos, arbustos y erizones, cubriéndolos de un manto blanco por una sola cara que solo observamos al girar sobre nuestros pasos. Paisaje típico de navidad. El color verde contrasta con el blanco de la escarcha helada de las ramas de los propios pinos y matorrales, donde se aferra con fuerza  para evitar que la desparrame el aire que va soplando cada vez  con más intensidad. Bonito paisaje que nos hace olvidar por momentos el cansancio y el frio.
11,20 h. Atravesamos el siberiano paso que desde el collado este de Ballemona nos lleva al pozo de hielo. Aquí, el aire, sin ningún obstáculo que se lo impida sopla con mayor intensidad, vapuleándonos y poniendo a prueba nuestro costado derecho, nos hace pensar en lo que nos espera en la zona más alta de nuestra ascensión, la Punta de Ballemona (1867 m.)
En la subida desde el pozo de hielo el grupo se alarga, lo decidimos así para ir ascendiendo cada uno a su ritmo. Los primeros que lleguen irán avanzando con los trabajos para no permanecer parados más tiempo del necesario. Una vez en el Puntal descendemos en diagonal hacía nuestro objetivo, buscando la senda que sube desde Fenales y el "pedestal".
La cara norte está cubierta de escarcha y placas de nieve heladas, obligándonos a asegurar bien los pasos para no resbalar. Buscamos los salientes y matojos para pisar firme y evitar caídas.
12,10 h. Llegamos los últimos componentes del grupo. Los que lo han hecho antes y que portaban los materiales necesarios están en plena faena. El resto procuramos ayudar acercando piedras, improvisamos una cadena para aproximarlas al pedestal hasta cubrir la CRUZ como si de un manto se tratara.
¡BUEN TRABAJO¡
Estaremos a 3 o 4º bajo cero, pero la sensación térmica es bastante más, prueba de ello es que hasta los moqueros y el agua se hielan. Una vez instalada con todos los honores LA CRUZ y  realizar la foto de grupo, sin responso, a las 12,45 h., después de limpiar y recoger los trastos y desperdicios, comenzamos el regreso.
Salvo Cru, Javier y Rubén, que deciden en el último momento subir corriendo al Tozal de Guara, el resto volvemos  de nuevo por el mismo camino, ascendiendo en diagonal a buscar de nuevo el "puntal". En fila de a uno, despacio pero sin pausa. El aire, ahora  de espaldas, se soporta mejor.
Iniciado el descenso, después de superar el collado, llamamos a Alex al refugio de Sta Cilia para avisar de nuestra posición y la hora aproximada de llegada. Nos esperan unas buenas brasas para que los fogoneros (Encarna, Nico y Luichi) achicharren la panceta, longaniza y chorizo que hemos preparado como colofón a este día de fiesta.
El descenso, después de reagruparnos en Ballemona y As Pauletas, se realiza juntos salvo un pequeño grupo que lo hacemos más despacio, no obstante esto no evita que las 16 h. estemos todos, incluso los que han subido al Tozal, sentados en la mesa dando cuenta de las viandas.
Aprovechando la presencia de nuestro querido Alfonso hacemos lectura de la oración que nos había preparado para el momento en homenaje a la CRUZ.
Espero no tengamos que juntarnos más por este motivo, que no haya próxima vez, que los desaprensivos no vean en nuestro símbolo nada más que eso, un signo metafórico que representa para nosotros unidad y amistad, nexo de unión de nuestro grupo y el logro de nuestra identidad. Una señal, un hito, una marca en el camino.

FOTOS de la Jornada.

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